Autor(es): Camerlo, Marcelo ; Malamud, Andrés
Data: 2015
Identificador Persistente: http://hdl.handle.net/10451/26631
Origem: Repositório da Universidade de Lisboa
Assunto(s): Política comparada; Ciência política
Autor(es): Camerlo, Marcelo ; Malamud, Andrés
Data: 2015
Identificador Persistente: http://hdl.handle.net/10451/26631
Origem: Repositório da Universidade de Lisboa
Assunto(s): Política comparada; Ciência política
Portugal es un país viejo con una ciencia política joven. En 1143, cuando el reino de León y Castilla reconoció su independencia, nacía un estado que es hoy el tercero más antiguo de Europa. Las diferencias, sin embargo, son notables: mientras Francia e Inglaterra se constituyeron rápidamente en potencias, Portugal nunca dejó de ser un pequeño país ubicado en la periferia del continente y cercado por la amenazante España. Pequeñez, periferia y vulnerabilidad se convirtieron en elementos constitutivos del pensamiento político nacional, y el mar se transformó en única opción de supervivencia. De ahí surgió la alianza diplomática más antigua de Europa, establecida con Inglaterra en 1386.