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La Orden de San Juan de Jerusalén y las peregrinaciones en la Galicia medieval (siglos XII-XIII)

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Detalhes bibliográficos
Resumo:<p>En las primeras décadas del siglo IX se produjo un hecho trascendental en la historia de la Cristiandad: la inventio del sepulcro del Apóstol Santiago en el finis terrae gallego. Santiago de Compostela se transformó, de esta forma, en el tercer centro del cristianismo después de Tierra Santa y de Roma. Con el paso del tiempo, sobre el túmulo apostólico se construyó un templo de peregrinación a donde, lentamente, comenzaron a llegar peregrinos desde los mismos confines de la geografía cristiana europea. Galicia observó cómo por tierra o por mar cientos de hombres y de mujeres comenzaron a arribar camino de Santiago de Compostela, naciendo toda una serie de vías que, siguiendo un sistema radial, conducían a la tumba del Apóstol que actuaba como polo central de atracción. Actualmente existen ocho “Caminos de Santiago” aunque tan sólo algunos de ellos puedan ser considerados como ciertamente históricos: el Camino Primitivo que unía Oviedo con Santiago de Compostela a través de Lugo; la Vía de la Plata que llegaba desde las tierras reconquistadas del sur peninsular; el Camino Portugués que ascendía por varios ramales por el interior y por la costa lusa; el Camino Inglés vía fundamentalmente marítima que unía los puertos atlánticos europeos con el Golfo Ártabro; el Camino del Norte, itinerario marítimo y terrestre, paralelo a la costa cantábrica y, finalmente, el Camino Francés. La última de las vías mencionadas es, sin duda, la más relevante en número de peregrinos y en trayecto e históricamente la más continua, haciéndose necesario el desarrollo de todo un tejido de infraestructuras destinado a la atención y a la protección de los peregrinos. En esta labor desempeñó un papel muy significativo la Orden Monástico-Militar de San Juan de Jerusalén que comenzó a asentarse en tierras gallegas en la primera mitad del siglo XII y a cuya evolución histórica, durante las dos primeras centurias, dedicamos el presente artículo.</p>
Autores principais:Carlos Andrés González-Paz
Ano:2015
País:Portugal
Tipo de documento:artigo
Tipo de acesso:acesso aberto
Instituição associada:CEPESE – Centro de Estudos da População, Economia e Sociedade
Idioma:português
Origem:CEPESE Publicações
Descrição
Resumo:<p>En las primeras décadas del siglo IX se produjo un hecho trascendental en la historia de la Cristiandad: la inventio del sepulcro del Apóstol Santiago en el finis terrae gallego. Santiago de Compostela se transformó, de esta forma, en el tercer centro del cristianismo después de Tierra Santa y de Roma. Con el paso del tiempo, sobre el túmulo apostólico se construyó un templo de peregrinación a donde, lentamente, comenzaron a llegar peregrinos desde los mismos confines de la geografía cristiana europea. Galicia observó cómo por tierra o por mar cientos de hombres y de mujeres comenzaron a arribar camino de Santiago de Compostela, naciendo toda una serie de vías que, siguiendo un sistema radial, conducían a la tumba del Apóstol que actuaba como polo central de atracción. Actualmente existen ocho “Caminos de Santiago” aunque tan sólo algunos de ellos puedan ser considerados como ciertamente históricos: el Camino Primitivo que unía Oviedo con Santiago de Compostela a través de Lugo; la Vía de la Plata que llegaba desde las tierras reconquistadas del sur peninsular; el Camino Portugués que ascendía por varios ramales por el interior y por la costa lusa; el Camino Inglés vía fundamentalmente marítima que unía los puertos atlánticos europeos con el Golfo Ártabro; el Camino del Norte, itinerario marítimo y terrestre, paralelo a la costa cantábrica y, finalmente, el Camino Francés. La última de las vías mencionadas es, sin duda, la más relevante en número de peregrinos y en trayecto e históricamente la más continua, haciéndose necesario el desarrollo de todo un tejido de infraestructuras destinado a la atención y a la protección de los peregrinos. En esta labor desempeñó un papel muy significativo la Orden Monástico-Militar de San Juan de Jerusalén que comenzó a asentarse en tierras gallegas en la primera mitad del siglo XII y a cuya evolución histórica, durante las dos primeras centurias, dedicamos el presente artículo.</p>