Publicação
Muerte y ritual en el Neolítico del noroeste ibérico: El megalitismo y otras manifestaciones del comportamiento funerario de las sociedades de los milenios V y IV a.C. en la región cantábrica y Galicia
| Resumo: | El noroeste de la península ibérica es un ámbito geográfico particularmente interesante para estudiar la evolución del comportamiento funerario durante el Neolítico. Desde el mismo proceso de neolitización se observan transformaciones muy relevantes en el registro sepulcral. Los cazadores-recolectores del VI milenio cal BC realizaban inhumaciones individuales en cuevas, en ocasiones agrupadas. Sin embargo, en la primera mitad del V milenio, en un contexto de continuidad con el Mesolítico final, se observa un brusco abandono de estas prácticas. Los testimonios del comportamiento funerario en esta fase se limitan a algunos restos humanos aislados en cueva. En el segundo tercio del V milenio se inicia en toda la región la construcción de monumentos megalíticos. Estos, no obstante, muestran una gran variabilidad regional, y en algunos casos ciertas evidencias de continuidad con la tradición mesolítica, sugiriendo que la adopción del megalitismo se debe considerar como una serie variada y heterogénea de interpretaciones del nuevo universo funerario por parte de comunidades neolíticas diversas. En torno a 4000 cal BC se produce en el NO peninsular una verdadera explosión del fenómeno megalítico. La región se cubre de millares de monumentos, configurando un auténtico paisaje simbólico. El registro funerario del IV milenio cal BC presenta una enorme complejidad. Destaquemos entre sus rasgos más sobresalientes el desarrollo de construcciones megalíticas más convencionales, como cámaras ortostáticas o sepulcros de corredor, la destacada presencia de expresión gráfica en el interior de las cámaras o los indicios de relaciones a larga distancia, de los que son un ejemplo particularmente notorio la presencia en los ajuares de hachas pulimentadas en rocas exóticas. No obstante, los dólmenes no eran la única opción para disponer de los cuerpos de los difuntos, pues hay evidencia de otras prácticas, como la utilización de cuevas sepulcrales. |
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| Autores principais: | Arias, Pablo |
| Outros Autores: | Cubas, Miriam |
| Assunto: | Simbolismo Neolitización Arqueología de la Muerte Península Ibérica Symbolism Neolithisation Archaeology of Death Iberian Peninsula |
| Ano: | 2018 |
| País: | Portugal |
| Tipo de documento: | capítulo de livro |
| Tipo de acesso: | acesso aberto |
| Instituição associada: | Universidade de Lisboa |
| Idioma: | espanhol |
| Origem: | Repositório da Universidade de Lisboa |
| Resumo: | El noroeste de la península ibérica es un ámbito geográfico particularmente interesante para estudiar la evolución del comportamiento funerario durante el Neolítico. Desde el mismo proceso de neolitización se observan transformaciones muy relevantes en el registro sepulcral. Los cazadores-recolectores del VI milenio cal BC realizaban inhumaciones individuales en cuevas, en ocasiones agrupadas. Sin embargo, en la primera mitad del V milenio, en un contexto de continuidad con el Mesolítico final, se observa un brusco abandono de estas prácticas. Los testimonios del comportamiento funerario en esta fase se limitan a algunos restos humanos aislados en cueva. En el segundo tercio del V milenio se inicia en toda la región la construcción de monumentos megalíticos. Estos, no obstante, muestran una gran variabilidad regional, y en algunos casos ciertas evidencias de continuidad con la tradición mesolítica, sugiriendo que la adopción del megalitismo se debe considerar como una serie variada y heterogénea de interpretaciones del nuevo universo funerario por parte de comunidades neolíticas diversas. En torno a 4000 cal BC se produce en el NO peninsular una verdadera explosión del fenómeno megalítico. La región se cubre de millares de monumentos, configurando un auténtico paisaje simbólico. El registro funerario del IV milenio cal BC presenta una enorme complejidad. Destaquemos entre sus rasgos más sobresalientes el desarrollo de construcciones megalíticas más convencionales, como cámaras ortostáticas o sepulcros de corredor, la destacada presencia de expresión gráfica en el interior de las cámaras o los indicios de relaciones a larga distancia, de los que son un ejemplo particularmente notorio la presencia en los ajuares de hachas pulimentadas en rocas exóticas. No obstante, los dólmenes no eran la única opción para disponer de los cuerpos de los difuntos, pues hay evidencia de otras prácticas, como la utilización de cuevas sepulcrales. |
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